noviembre 27, 2023
Celebrando la III edición del Día del Voluntariado

Reconectar con uno mismo y aceptar los cambios, clave para tomar decisiones en tiempos de incertidumbre

Nuestro subconsciente ocupa el 95% del disco duro que llamamos cerebro. Operamos sólo con un 5% de nuestro potencial, según Álvaro Vizcaíno, un madrileño amante del surf que descubrió, o empezó a descubrir quién era, cuando resbaló por una duna, cayó por un acantilado y quedó colgado de un risco cerca de una paradisíaca playa del sur de Fuerteventura. Estuvo a punto de morir: 48 horas malherido, sin comida y pasando por todos los estados anímicos. Negación, enfado y, al final, aceptación. Había aprendido que las olas siempre vienen en series y empezó a contarlas agarrado a una roca del acantilado. “Vienen 10 seguidas, tengo que tirarme en la secuencia 11. Voy a saltar al agua”, decidió Vizcaíno. Porque, como tuvo la oportunidad de explicarnos durante la III edición del Día Internacional del Voluntario, celebrado en la sede de la Fundación Cellnex el pasado 22 de noviembre, una de las cosas más importante que debemos hacer en la vida es: tomar decisiones.

El problema es que malgastamos nuestras energías pensado qué va a pasar. Nuestros miedos nos llevan a intentar anticipar todos los escenarios posibles, elaborado un plan B. Pero ¿quién realmente anticipó la pandemia o la policrisis que sacude al mundo, con desgarradores conflictos bélicos, una guerra comercial de elevado riesgo y una desigualdad entre ricos y pobres cada vez más inaceptable? Es imposible. El nivel de entropía –un concepto de termodinámica que mide el grado de desorden en un sistema—es tan elevado, que factores aleatorios hacen que el futuro sea impredecible. Por lo tanto, la cuestión relevante para cada ser humano es otra. ¿Qué llevamos dentro? La única variable que podemos controlar, o al menos entender, somos nosotros mismos.

¿Fluimos en el mar del cambio permanente o nos resistimos con todas nuestras fuerzas a dejarnos llevar? ¿Qué queríamos o qué nos hacía vibrar, cuando éramos tan sólo un niño o una niña? ¿Hemos sido fieles a ese ser que fuimos? ¿Hemos tomado las decisiones correctas? ¿Podríamos hablarle a nuestro «yo» del pasado si estuviera delante nuestro, sin sentir que le hemos defraudado? Vizcaíno consiguió que trabajadores y colaboradores de Cellnex tomaran un momento para reflexionar -con los ojos cerrados- sobre su propia capacidad de adaptación, su fuerza interior, intuición y autoconocimiento para tomar decisiones difíciles, preguntándose si se encontraban en el lugar correcto.

Álvaro vivía aparentemente un momento dulce en su vida (de ser un comercial y vivir en la meseta había pasado a triunfar como empresario en una compañía de e-commerce y a alquilar, junto a otros socios, todo un hotel en Fuerteventura). Cuando cayó al agua se partió la cadera y la pelvis por tres sitios. Después de luchar contra el mar decidió rendirse. Y eso fue lo que le salvó. Aceptó la situación y se liberó de una carga enorme. Descubrió una máxima de la condición humana. Sólo cambiamos de verdad cuando existe un verdadero riesgo delante. Si después de la caída (física o emocional) eres capaz de “recogerte” a ti mismo, entonces el mundo llega para ayudarte. Es magia. Álvaro fue rescatado por una zodiac en la que viajaban tres policías que estaban fuera de servicio. Llamaron al 112 (había cobertura; las telecomunicaciones nos dan seguridad) y vino un helicóptero a rescatarlo.

«No tenemos dos vidas, dos mentes, ni dos corazones. Somos uno, y cuando no estás siendo auténtico contigo, lo sabes», subraya el surfista. «Comprométete en ser tú mismo, porque tienes mucho que ofrecer cuando eres tú». «Cuando no sepas qué hacer, concéntrate en ser» Ese fue el mensaje de Vizcaíno, al que le paralizaban las alturas y tenía pánico a hablar en público, para los voluntarios de la Fundación Cellnex.

El voluntariado corporativo, uno de los pilares fundamentales de la Fundación, busca organizar e involucrar a las personas empleadas y excolaboradoras de Cellnex que desean contribuir a generar valor social mediante actividades que dan respuesta a las necesidades de las personas, la comunidad y el medio ambiente. El 91% de los empleados de Cellnex valoran positivamente el compromiso con el voluntariado y el 87% de ellos están interesados en participar en acciones de este tipo. Según Marco Patuano, CEO de la operadora de infraestructuras de telecomunicaciones Cellnex, «el voluntariado nos permite estar más cerca de los ciudadanos y crear juntos una bola de nieve para impactar positivamente en la sociedad».

Por otro lado, Lluís Deulofeu, presidente de la Fundación, destacó la importancia de la accesibilidad digital para ayudar a integrar a los más desfavorecidos. Y siguiendo con ese propósito de inclusión, concluimos la jornada realizando una actividad en la que voluntarios pudieron acompañar a un grupo de personas con diversidad funcional y capacidades diversas en la tarea de programar robots. Una acción posible gracias a la colaboración de United Way España, la entidad sin ánimo de lucro Creatica.ong y la asociación Aspasim, promoviendo así la igualdad de oportunidades en el sector STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) y acercando la tecnología a colectivos vulnerables.

Entre otras cosas, aprendimos como los robots ya son capaces de copiar nuestro conocimiento y seguir nuestras órdenes. No obstante, podrían incluso -como explicó un periodista de New York Times a raíz del lanzamiento de un chatbot de Inteligencia Artificial (IA)- romper las reglas impuestas por sus programadores y proponernos, por ejemplo, ser infieles a nuestra pareja. Lo que no van a poder hacer, de momento, es sentir y decidir con el corazón. Ese, aunque parezca extraño, es nuestro privilegio. A los participantes de la actividad les emocionó aprender a programar robots, pero el aliento humano, como se demostró ‘in situ’, sigue siendo imprescindible en la comunicación entre todo tipo de personas. Afortunadamente.

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